- ¿Diga?
- ¡Hola!
- ¿Hola?
- ¡Hola!
- ¿Quién es?
- ¿No sabes quién soy?
- No... ¿Hola?
- ¡Hola, hola!
- ¿Quién es?
- Qué mona estás cuando te sientes perdida...
- ¿Perdona?
- ¿Qué pasa? ¿Me voy un mes y ya no reconoces mi voz?
Reconozco que soy hipersimple y que cinco minutos (o seis, siete.. ni lo sé. Quizá han sido diez, pero me han sabido a tan poco.. ) me han bastado para sonreir como una idiota el resto de la noche, y para sentir menos frío en la calle, y para tachar más fuerte los días del calendario, y para pensar en la de gente que se te habrá quedado mirando en mitad de Bruselas mientras tú, en una cabina, me gritabas bobadas y te reias como una posesa. Y yo donde siempre, como siempre. Y tú con tus frases estúpidas y ñoñas del rollo "te echo de menos un millón" o "no sé porqué no pediste el erasmus, esto está hecho para tí" o "no sabes cuánto extraño tu voz", que sólo consiguen que tenga más ganas que nunca de coger ese avión el 6 de noviembre.
Cuanta pastelosidad, ¡qué asco!
3 comentarios:
jajaj pero que bonito!!
sch, calla, que es ñoño y pasteloso.
¿y a las 7:02 de la mañana?
estás enfermo...
:*
Hola? Bea! Soy Ana :$ Encontré el link a este blog en tu flog y como buena maruja he venido a correr a espiar en el segundo siguiente que vi la URL muy cuca :$
Bonita!
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