Cosas bonitas del día:
1. Despertar con la genial sensación de que, al menos por un día, no he tenido pesadillas.
2. Comentar cada segundo de cada capítulo como si se nos fuera la vida en ello.
3. Recibir dos mensajes que de tan insistentes, hacen daño, sobre si nos veremos o no en verano.
4. La ñoñez (admitámoslo, la ñoñez es bonita, la ñoñez hace que el mundo gire, la ñoñez...)
5. Los vendedores de la Fnac (y el disco, claro, que iba a por eso... ¿no?)
Cosas no bonitas del día:
1. Los reservorios venosos subcutáneos, y el maldito olor a hospital.
2. Olvidar, treinta segundos después de guardar los apuntes, la epidemiología de la hepatitis.
3. El café más triste del mundo.
4. Después de recibir el mensaje insistente, quedarme quieta pensando y darme cuenta de que no recuerdo ni la letra ni la melodía de la canción que Emilio me cantaba por las noches, sentados en la puerta de St. John's Church.
5. Que siempre sea lo mismo, o que parezca que siempre sea lo mismo.
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